HISTORIA

“Los Normales”, el primer paso del gigante...
Apenas superada la década inicial del siglo XX, más precisamente en 1911, la Escuela Normal de Olavarría sería el epicentro de una idea simple, pero suficiente para marcar un hito imborrable de la historia de la ciudad. Allí, Alejandro Bertolozzi, un profesor de ejercicios físicos, alentó a un grupo de estudiantes de nivel secundario a constituir un equipo de fútbol, pues aquellos estaban interesados en llevar la práctica del deporte fuera del colegio -y con cierta regularidad-. El estímulo del docente resultó fundamental para empujar a los jóvenes a cristalizar un anhelo que rápidamente tomaría forma bajo el nombre de “Los Normales”. Daniel Márquez sería el capitán, y le acompañarían, entre otros, Francisco Amoroso, Jose Rípoli, Arsenio Cavilla Sinclair, Darío Donella, Víctor Lorea, Carlos Fassina, Atanasio Mora e Italio Ratta. El grupo era la viva expresión del concepto de entusiasmo, por lo que prontamente compró una pelota, también camisetas (blancas y negras, a bastones verticales), y estableció como punto de encuentro un terreno del barrio Pueblo Nuevo, en lo que actualmente es el predio ocupado por el Centro Cultural San José.



La antigua Escuela Normal de Olavarría, tras cuyos muros fue gestado el sueño bataraz.


Del FOOTBALL al ATLÉTICO
Al cabo de algunos meses, Los Normales, dentro de su natural modestia, comenzó a abandonar el carácter de simple afición, por lo que sus miembros pensaron que una buena manera de garantizar su continuidad, y de darle la formalidad necesaria para lograrlo, era convertir al equipo en un club. El acuerdo fue inmediato, haciendo de la idea una convocatoria oficial para el 12 de Abril de 1912. Los jóvenes se reunieron en la casa de Cavilla Sinclair, donde, después de intercambiar opiniones durante un buen rato, resolvieron que la mejor alternativa para determinar la estructura organizativa del futuro establecimiento sería elegir una comisión que le administrara, integrada inicialmente por nueve miembros (Presidente, Secretario, Tesorero, y seis vocales). Tras proceder a la votación, resultaron elegidos Jose V. Rípoli –Presidente-, Arsenio Cavilla –Secretario- y Daniel Márquez –Tesorero-, además de Darío Donella, Francisco Amoroso, Manuel Aristarán, Manuel de la Canal y Vicente Lorea –vocales-. Finalmente, el grupo se dispuso a completar el proceso atribuyéndole a la flamante entidad un nombre apropiado, ante lo cual (por unanimidad) se escogió bautizarla Football Club Estudiantes.


El primer partido “oficial” de la novel escuadra se jugó el 11 de Agosto de 1912, frente a un equipo efímero, conocido como Tiro Federal, al que el elenco albinegro venció por 3 a 1. En dicha oportunidad, el Bataraz (apodo adoptado en 1913, dada la semejanza cromática entre la bandera de nuestro club y el plumaje de las aves con dicha característica), se presentó como Estudiantes Unidos, pues el plantel estuvo integrado por alumnos de varias escuelas de la ciudad –dejando en claro que durante aquellos tiempos simples, aún no proliferaban los conflictos de intereses respecto de la procedencia de los jugadores-.


A lo largo del proceso que dio origen al club, las discusiones directivas giraban en torno de “pugnas” como la guarda de la pelota –patrimonio total de la organización- o la asignación de la capitanía del plantel –normalmente en manos del presidente-. Sin embargo, hacia el final del año fundacional, el club contaba ya con 15 socios, continuando el balón como el único capital compartido, pero pronto a incorporar un número creciente de afiliados y colaboradores que hoy recordamos como próceres de la entidad.


En 1914, producto de la integración de nuevas disciplinas bajo el arco institucional del Football Club Estudiantes –remo, gimnasia metodizada, pedestrismo, boxeo y lucha-, la Comisión Directiva entiende que ya no se trata de un núcleo dedicado exclusivamente a la práctica del fútbol, por lo que resuelve alterar el nombre de la organización para hacerla funcional al sentido de su existencia, con lo cual, desde ese momento, llamamos a este sitio Club Atlético Estudiantes.

IDENTIDAD

Decir que esto nació de una idea simple, y en manos de un grupo de adolescentes inquietos por el fútbol, parece el preámbulo de alguna breve y pasajera historia de romance deportivo. Desde una posición más escéptica, en el mejor de los casos, el berretín de aquellos muchachos no hubiera sido más que una linda manera de tenerlos ocupados fuera de la escuela. Sin embargo, lejos de las fábulas, o de las suspicacias, lo vivido ha demostrado –con creces- que algo en esos estudiantes fue más poderoso que cualquier mirada ajena, y tan sólo esa primigenia comisión directiva, cuyo capital era apenas la pelota que rodaba en los partidos que “se armaban” en el barrio, fue un manifiesto patente de que una gesta grande le aguardaba a esta entidad.


Temprano, nomás, en 1913, el entonces Football Club Estudiantes recibió la donación de una bandera que podría servirle de estandarte. Aquella enseña estaba confeccionada en bastones blancos y negros, esos que fueron adoptados como emblema del incipiente gigante de Olavarría. Cuentan que, poco después de recibir la insignia albinegra, cuando aquella flameó por primera vez en apoyo del equipo estudiantil, alguien marcó el destino del conjunto al apodarlo “bataraz”, en alusión al plumaje combinado en los valores de la bandera que distingue a un tipo de gallo que encontramos en estas tierras. Así, por lo tanto, Estudiantes comenzó a ser reconocido como “el gallito bataraz”, “el gallo”, “El Bata”, o simplemente “Bata”.



Gallo bataraz, al que debemos nuestro apodo.


Consolidada en el tiempo, la institución forjó su insignia oficial, un escudo a bandas verticales, con un centro dominado por un rombo que contenía -entrelazadas- las letras C, A y E, sigla de Club Atlético Estudiantes, plasmando así lo que, a la postre, sería el acrónimo CAE, del cual hemos hecho una manera más de identificarnos, tan valiosa como el propio nombre.


Con los años, el escudo fue levemente modificado, se modernizaron sus líneas, su contorno se hizo más suave, y el centro pasó del rombo a un círculo perfecto, que amplió el protagonismo gráfico del "CAE", pero por nada hizo mella en la poderosa esencia bataraz.



Escudos de esta pasión. Izquierda, el antiguo; derecha, el actual.


Hoy en día, Club Atlético Estudiantes Olavarría es una marca registrada, un símbolo cuyo valor supera cualquier riqueza material. Nos convoca bajo un manto de unidad por el que nos sentimos pares, miembros de algo mucho más grande que la suma de los individuos.




Actitud Bataraz, la marca que distingue nuestras mejores acciones.


Más de cien años de historia hablan de un club con trascendencia nacional e internacional, imponente por logros e infraestructura, con una visión de futuro que enorgullece, y una impronta que sorprende a propios y extraños. Es por ello que sea cual fuere el deporte que le sume otro trofeo a la vitrina, todo Estudiantes sentirá la misma honra y satisfacción. Somos apasionados, conformamos una gran familia, nos unen los colores y logramos la sinergia que alimenta a este gigante; por eso aseguramos que somos mucho más que títulos... somos El Pueblo Bataraz diciéndole al mundo que aquí estamos y nos haremos oír.

ACTUALIDAD

Orgullo de toda la ciudad
Estudiantes se ha convertido en un club social y deportivo centenario, símbolo y sinónimo de Olavarría, que consiguió trascender el ámbito local a fuerza de logros sobresalientes en diferentes competencias. Sin embargo, tal vez su principal mérito haya sido no perder de vista jamás que el éxito “real” se consolida cuando los resultados estadísticos aportan beneficios perdurables, que exceden la utilidad de otro trofeo en la vitrina, y, por sobre todo, favorecen directa o indirectamente a todos los miembros la comunidad. Por tal motivo, al paso de las décadas, la entidad albinegra -mientras cosechaba los brotes de un proyecto atlético eficiente- pudo erigirse como un sólido referente nacional de calidad institucional. Producto de la defensa de esta política, a la fecha, el club cuenta con espacios e instalaciones de primer nivel, capaces de albergar la práctica profesional de más de una docena de actividades formales. El área cubierta por los sectores parquizados, las edificaciones y los campos de juego, alcanza una superficie aproximada de 110 hectáreas –con unos 20.000 m2 de dependencias techadas-. La extraordinaria extensión del complejo bataraz tiene, además, el privilegio particular de una ubicación preferencial, a tan sólo metros del microcentro de la ciudad. Esto permite a Estudiantes facilitar a los usuarios una infraestructura de servicios que sobresale en Argentina, más aún cuando se considera que su anclaje físico es una localidad intermedia, cuya población ronda los 140.000 habitantes, y se encuentra a 350 km de la Ciudad de Buenos Aires, circunstancia por la que es aún más llamativo estar hablando de un establecimiento tan amplio, que limita con al menos seis barrios del casco urbano.



Toma satelital parcial del área cubierta por el Club Atlético Estudiantes.

Una colosal metrópoli polideportiva


Vista actual del bello hogar del pueblo bataraz.


El Parque Carlos Guerrero -denominación con la que se distingue al predio habitado por el CAE desde 1920, y que recibió su apelativo de quien fuera el antiguo propietario de estas tierras-, es un escenario polideportivo de características y accesibilidad extraordinarias, orgullo y responsabilidad de cada integrante de la “patria albinegra”. Aquí se practican oficialmente 15 disciplinas deportivas diferentes (Automovilismo, Básquetbol, Fútbol, Golf, Handball, Hipismo, Hockey sobre césped, Patín Artístico, Pelota a Paleta, Remo y Canotaje, Rugby, Sóftbol, Taekwondo, Tenis y Vóley), siendo aquellas complementadas por el desarrollo de actividades recreativas -o de soporte para el entrenamiento competitivo- como natación, aquagym, spinning, zumba, power, musculación, gimnasia aeróbica infantil e iniciación deportiva. La variedad de opciones a disposición de los consumidores del club, así como el avanzado modelo de capacitación con el que se abordan tanto la formación de los grupos infantiles como el adiestramiento de los deportistas juveniles de alto rendimiento -y, naturalmente, los ensayos de los equipos y atletas profesionales-, expresa con elocuencia el altísimo grado de fusión entre la posesión de instalaciones funcionales, sentido de la oportunidad, recursos humanos eficientes, y el compromiso tangible de todo el cuerpo directivo con un proyecto institucional de formidable jerarquía.


INSTALACIONES


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ACTIVIDADES

En lo que respecta a la práctica deportiva, el club cuenta con el personal, las herramientas y las instalaciones aptos para contener el desarrollo regular de disciplinas como Automovilismo, Básquetbol, Fútbol, Golf, Handball, Hipismo, Hockey sobre césped, Patín Artístico, Pelota a Paleta, Remo y Canotaje, Rugby, Sóftbol, Taekwondo, Tenis y Vóley. Tal vez el nombre de Estudiantes haya obtenido su lugar en el reconocimiento popular merced al éxito nacional e internacional de su básquetbol, sin embargo, gran cantidad de equipos y atletas de la institución han alcanzado actuaciones sobresalientes dentro y fuera del país en sus respectivas especialidades. En la actualidad, por ejemplo, además de la competencia profesional por la que la entidad es más visible, el CAE posee prestigiosos referentes en materias como canotaje y patín, individualidades sobresalientes en sóftbol, vóleibol y básquet juvenil, gran reputación en hóckey, rugby e hipismo, consolidados golfistas y promesas de enorme potencial en fútbol y tenis, lo que brinda un marco de desarrollo excepcional para las prácticas más jóvenes de la organización (como handball y taekwondo).


Asimismo, la institución promueve un completo programa de actividades de índole social, tanto recreativa como educativa –entre los que sobresalen el Club de Niños, la propuesta estival permanente del CAE-, además de oficiar como soporte de los más prestigiosos acontecimientos artísticos organizados por terceros. En consecuencia, el Parque Guerrero es escenario frecuente de encuentros, conferencias y clínicas -como las que supieron ofrecer figuras de la talla de Juan Martín Hernández, Ayelén Stepnik, Luciana Aymar y Sergio Santos Hernández-, al tiempo que dispone de la infraestructura esencial para el desarrollo de multitudinarias ferias y convenciones de toda índole. Sus dependencias reúnen, también, las condiciones apropiadas para sostener espectáculos culturales y deportivos de élite, desde recitales de músicos internacionales hasta la emisión en directo de programas televisivos de primera línea y distribución nacional, pasando por el mundialmente reconocido show de los Harlem Globetrotters, por ejemplo, o el privilegio inigualable de ver, en más de una oportunidad, a los seleccionados nacionales de básquetbol y vóleibol disputar juegos frente a rivales foráneos de gran jerarquía, todo en el marco del imponente Maxigimnasio bataraz.

GESTIÓN INSTITUCIONAL

Cultura Organizacional

El Club Atlético Estudiantes Olavarría se erige sobre la premisa de ofrecer una gestión eficiente, responsable y abierta al diálogo, lo cual garantiza la transparencia esperable de una institución al servicio de la comunidad. Entre sus valores destacan el respeto por la acción democrática, participativa y solidaria, el permanente refuerzo del sentido de pertenencia de socios, simpatizantes y allegados a la gran familia albinegra, así como la devoción incondicional para con la historia, los referentes y el prestigio cosechado a lo largo de más de un siglo de vigencia. Por lo tanto, todas las áreas operativas de la entidad dan espacio al intercambio con sus usuarios e interesados, con el fin de compartir experiencias y consolidar el desempeño que le ha convertido en una organización caracterizada por su compromiso colectivo y deportividad incorruptible.

El CAE dispone de múltiples vías de contacto para facilitar el diálogo con el personal de referencia de cada oficina del Parque Guerrero. Aprovechá las opciones a tu alcance, y compartamos el placer de tomarnos la vida con #ACTITUDBATARAZ.

Autoridades

Presidente: Eduardo A. Pugnaloni
Vicepresidente 1°: J. Emilio Inçaurgarat
Vicepresidente 2°: Carlos D. Emiliozzi
Secretarios: Juan P. Cataldi - Juan M. Mondragón
Tesorero: Carlos O. Blando
Pro Tesorero: José A. Gallicchio
Secretaria de Actas: M. Paula Alves
Vocales Titulares: Cruz M. Arouxet - Rodrigo Campagnale - Lorena M. D’onofrio
Maximiliano Emiliozzi - Julio O. Galardo - Carolina García Machado - Luis Lohidoy
Vocales Suplentes: Miguel A. Córdoba - Germán Maroni
Adrián Modarelli - Fernando C. Romero - Rosa M. Shinkolli
Revisores de Cuentas Titulares: Juan A. Mujica - Matías Castro - Jorge Rodríguez Setzes
Revisores de Cuentas Suplentes: Juan A. Urrutia - Lucrecia Sabbatini

¿TENÉS INQUIETUDES? DIALOGUEMOS...

  • PRESIDENCIA
    presidencia@caeolavarria.com
  • GERENCIA
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  • SECRETARÍA
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  • DIRECCIÓN DEPORTIVA
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Sumate a la Patria Albinegra

Ser socio del Club Atlético Estudiantes, es ingresar a un universo de posibilidades tan amplias como efectivas, donde la pluralidad de servicios al alcance de los usuarios representa la puerta de acceso a una mejorada calidad de vida, tanto individual como colectivamente, pues nos preocupa de sobremanera ofrecer alternativas prácticas para toda la familia, independientemente de la ocupación, el rol, la edad o los intereses de los miembros del grupo de afiliados. El Parque Guerrero concentra actividades y espacios apropiados para los amantes del deporte, para los que sólo buscan distenderse, para quienes disfrutan de la buena gastronomía, para los aficionados al arte y los espectáculos culturales, para quien ejerce el turismo de fin de semana o para aquel que prefiere veranear toda la temporada en un único sitio. Asimismo, la influencia de esta entidad sobre el entorno en el que se inserta es tan positiva, que las oportunidades con las se encuentran sus miembros se multiplican exponencialmente al salir del club, pues con sólo portar el carnet al día, todo bataraz tiene derecho a beneficios en comercios, entretenimiento, asistencia sanitaria, servicios profesionales y mucho más. Podríamos justificar las innumerables ventajas de asociarse al CAE durante horas, pero careceríamos de una oferta comparable en toda la región, con lo cual, preferimos invitarte a explorar el pueblo albinegro en primera persona, porque estamos seguros de que, por tu cuenta, encontrarás motivos suficientes para sumarte a esta patria chica que no para de crecer.


Servicios que hacen la diferencia
El Club Estudiantes luce un marco edilicio sólido y funcional, que permite brindar infraestructura suficiente a cada una de las disciplinas deportivas y prácticas sociales contenidas por la institución. Desde el emblemático Maxigimnasio -estadio polideportivo cubierto, con capacidad para reunir a más de 7.000 espectadores- hasta el estupendo campo de golf, pasando por un estadio central y una cancha auxiliar de fútbol con medidas reglamentarias para torneos oficiales, sin olvidar el Minigimnasio -que alberga la mayor parte de las competencias de patinaje y vóleybol de la organización-, ni el imponente y flamante Macrogimnasio -recientemente inaugurado-; once campos de tenis, el predio hípico, una pista de hockey sobre césped sintético profesional -iluminada artificialmente para cotejos nocturnos-, campos de rugby y sóftbol, cinco piletas de natación al aire libre –cuatro en el sector playa, y una en el campo de golf-, una piscina cubierta climatizada, el corredor náutico exclusivo, un gimnasio de pesas y una sala de spinning; la cancha techada de pelota a paleta, el área de camping, un circuito automovilístico La Bota, el parque recreativo y demás dependencias que facilitan el desarrollo eficiente de todo tipo de iniciativas, constituyen una fortaleza de dimensiones colosales, con realmente muy pocos émulos nacionales en condiciones de exponerse a un contraste ecuánime.


Tal disponibilidad de espacios contiene, asimismo, dos restaurantes permanentes –uno, en la sede social, y otro en el centro mismo del golf-, una barra en la playa durante todo el verano, un buffet estable en el sector Tenis, una churrasquera y una sala de prensa en el Maxigimnasio; cantinas y kioscos en cada sector con acceso de público para eventos deportivos o recreativos; una sala de enfermería, vestuarios, dormis –para hospedar a unas 150 personas-, y aulas especialmente acondicionadas para el establecimiento del Instituto Superior de Educación Física de Olavarría, que, desde 2016, dicta sus clases, y muchas de sus prácticas, en el contexto del CAE.


Además, el predio cuenta con vigilancia privada durante las 24 horas y personal capacitado en cada área de servicio. Es más, por si lo dicho fuera poco, el club hace extensivos los beneficios de ser afiliado incluso estando fuera del Parque Guerrero, pues promueve RED CAE, un programa que ofrece promociones y descuentos exclusivos a todos los socios de Estudiantes, quienes sólo deben portar su carnet para hacerse de las propuestas especiales de una centena de comercios, marcas y empresas del partido de Olavarría.



Si sos miembro del club, sos parte de RED CAE, el sistema de beneficios exclusivos para socios del Club Estudiantes. Presentando tu carnet de afiliado, y el comprobante de cuota al día, accederás a promociones y descuentos especiales en todos los comercios y empresas identificados con la marca del servicio. Con RED CAE, llevás al club en tu bolsillo, vayas donde vayas.


¡QUIERO SER SOCIO!

Bien, en vista de tu interés, te cuento que convertirte en afiliado de esta entidad es realmente muy sencillo. Debajo, verás los pasos a cumplir y los costos detallados para tu incorporación inmediata. Ah, por cierto, ¿sabías que vivir en Olavarría no es una condición obligatoria para ser socio del club? ¿Te enteraste de que estudiar fuera de la ciudad o ser alumno foráneo en un establecimiento de nuestro partido, facilita tu afiliación al CAE? ¿Conocés los beneficios de suscribirte al pago de tu cuota mediante débido automático? Mirá los detalles, sacate las dudas y preparate para convertirte en un bataraz de tiempo completo...

¿Cuándo y dónde puedo asociarme?
El trámite es personal, y se realiza en la Secretaría del club, en la Sede Central, de Lunes a Viernes, entre las 10 y las 18 hs, y los Sábados, de 10 a 12 hs. Si tenés inquietudes al respecto, llamá en esos mismo horarios a los teléfonos (02284) 427332 y 412331, o remití tus comentarios a secretaria@caeolavarria.com

¿Qué documentación debo presentar?
Planilla de inscripción completa (se obtiene en la Secretaría del club)
2 (dos) fotos carnet
Copia de DNI

¿Cuánto me costará asociarme?
Al momento de afiliarte, abonarás la primera cuota social y un adicional de $30 por la confección del carnet. Aquí podrás ver el tarifario completo en vigencia.



Tarifario actualizado (en pesos)


CUOTAS SOCIALES

TARIFA REGULAR

SUSCRITO A DÉBITO*

1 ADULTO

335,00

300,00

2 ADULTOS

290,00

260,00

3 ADULTOS

275,00

245,00

4 ADULTOS

235,00

210,00

1 MENOR

275,00

245,00

2 a 3 MENORES

235,00

210,00

4 a 5 MENORES

200,00

180,00

NO RESIDENTE**

1.380,00

1.220,00

ESTUDIANTE***

sólo cuatro cuotas mensuales



*Para usuarios de cuentas bancarias o tarjetas VISA de cualquier banco.
**Abona un único pago anual.
*** Alcanza a estudiantes foráneos residentes en Olavarría, y a estudiantes olavarrienses establecidos fuera de la ciudad.

BÁSQUETBOL PROFESIONAL

Estudiantes Olavarría es uno de los máximos referentes del básquetbol profesional de la República Argentina. Su nombre ocupa un sitio irrevocable en el Olimpo del deporte, merced a la cosecha de triunfos indiscutibles, campeonatos inolvidables y récords insuperables, tanto a nivel nacional como internacional.




El CAE es sinónimo de prestigio, y su impronta trasciende el mero ámbito local. Para los amantes de la disciplina, simboliza la gloria a la que aspiran jugadores, entrenadores e hinchas de cientos de clubes a lo largo de nuestro país; los profesionales, en cambio, ven en la casaca albinegra al punto fuerte de una trayectoria bien llevada. Los DT´s piensan en el banco bataraz como un lugar por el que todos deberían pasar alguna vez, así como los periodistas especializados saben que Estudiantes y Olavarría son palabras mayores, casi tan grandes como el propio club, como lo que significa para quien le experimenta a diario. Este es el marco, tan sólo el marco que encierra una obra enorme, colosal, capaz de extender su vigencia de forma ininterrumpida por más de dos décadas, consolidando el mito del que hoy te invitamos a ser parte.



Plantel de la temporada 2000/01, el más ganador de la historia albinegra.


Desde que el básquet argentino logró profesionalizarse, y se rige por una estructura que reconoce tres niveles de competencia encadenada (Liga Nacional –primera división-, Torneo Nacional de Ascenso –segunda división- y Torneo Federal –tercera división-), este club increíble, que es Estudiantes, ha logrado disputar finales de campeonato en cada una de las categorías a las que hacemos referencia. Tras excelentes actuaciones en los certámenes regionales y provinciales de comienzos de la década de 1990, El Bata logró un ascenso meteórico que le permitió disputar el Torneo Nacional de Ascenso (TNA) en 1994. Al año siguiente, en su segunda temporada dentro de la competición, fue la cenicienta que se animó a pelar por la copa de igual a igual contra un Obras Sanitarias que ya era “peso completo” en la especialidad. Aunque la primera experiencia grande de un entonces novel albinegro fue adversa, en 1996, tan sólo meses más tarde de la final perdida, el equipo olavarriense debutó en la Liga Nacional (LNB), la élite del baloncesto rioplatense. Fiel a su estilo, el elenco del Parque Guerrero se metió en playoff en su tercera temporada, y alzó el trofeo de campeón en la cuarta, iniciando así un derrotero envidiable, privilegio de unos pocos grandes, de esos que han hecho de Argentina cuna de estrellas y planteles históricos.


Las huellas del gigante

Entre 1995 y la actualidad, Estudiantes vistió de oro y plata una vitrina que no ha dejado de expandirse. Dos campeonatos (1999/2000 y 2000/01) y un subcampeonato de LNB (01/02), el Torneo Panamericano de Clubes (2000) y una Liga Sudamericana (2001); una Copa de Campeones (2000) y el Torneo Top 4 (2002); un subcampeonato de TNA (95/96), el campeonato del Torneo Federal (2013/14), el título del Provincial de Clubes 09/10 y la memorable Liga Nacional Junior de 1999, constituyen los galardones más importantes. Sin embargo, numerosos lauros internacionales de carácter amistoso decoran estantes que deslumbran a propios y extraños. Tan especial como pintoresca es nuestra historia en ese terreno, que, por ejemplo, una enorme copa dorada, reluciente y llamativa, destaca por sobre el resto, ya que informa de un subcampeonato conseguido en 1999, allá lejos, cruzando el charco, en un lugar llamado Holanda. Tan cierto como se lo cuenta, el Viejo Continente también ha sido testigo de las hazañas de este club, que, durante las últimas Fiestas del Siglo XX, dejó al mundo del básquetbol literalmente boquiabierto cuando estuvo a instantes de obtener su primer campeonato en una contienda extraordinaria llamada Haarlem Basketball Week (frecuentemente traducida como Semana del Básquetbol Holandés), un torneo de gran prestigio, que se extendió por veintidós ediciones, y, aunque nunca oficializado por FIBA (el organismo rector del baloncesto internacional), ostentó un enorme peso en el calendario deportivo del invierno europeo. El certamen ha tenido incluso selecciones nacionales compitiendo frente a equipos profesionales, MVP’s (jugadores más valiosos) de la talla de Vince Carter y Vlade Divac (estrellas de la NBA), y, como verdugo bataraz al Villeurbanne de Francia -que, además de ser el máximo ganador de la historia del básquet galo, es propiedad de Tony Parker, el talentoso base de San Antonio Spurs, quien también supo vestir la camiseta del conjunto que hoy administra-. Lo valioso de la conquista albinegra no acabó con haber llegado a la final del certamen, pues se nutre, asimismo, de haberle aportado al torneo el máximo goleador (“JJ” Eubaknks), y de reservar tres de las fichas del quinteto ideal del campeonato para los pilares del equipo olavarriense (Eubanks, Daniel Farabello y Rubén Wolkowyski), los cuales causaron admiración a lo largo de la primera gran epopeya olavarriense fuera de casa.



Primeros "coqueteos con la fama". El diario Olé relata la aventura europea del CAE.


Aún escapando del dominio de la pasión, la mera experiencia nos hace pensar que podríamos dedicar un libro completo a narrar las hazañas de Estudiantes Olavarría, pero sería insuficiente para representar la magnitud real de esta institución. Más de 20 años de proezas, parte de las cuales han sido destacadas previamente, son desconocidas por muchos niños y jóvenes hinchas bataraces, quienes sencillamente no vivieron los tiempos de gloria que tan fuertemente quedaron en las retinas de aquellos que tuvimos edad suficiente para comprender todo lo que este club supo conseguir. Los más chicos lo vieron grande desde que tienen uso de razón, y es por ello es que nos ocupamos de que las mieles de la actualidad no oculten el pasado que nos puso donde estamos. Es nuestra obligación dar a conocer los valores que sostienen nuestro compromiso con la camiseta, esa que vistió a decenas de jugadores que llegaron a la Selección Nacional por su desempeño en este equipo, que levantaron trofeos de los que todos nos sentimos –en parte- artífices, que nutrió a exitosos planteles europeos, que depositó a juveniles de alto vuelo (como Federico Marín, Alejandro Diez, Mariano Fierro, Franco Giorgetti y Bruno Sansimoni, entre otros) en los mejores clubes del país, y que, por si esto fuera poco, como se ha dicho, envío a la NBA al primer argentino en firmar contrato con un equipo de la cuna mundial del básquetbol.

Sobran los ejemplos para justificar la grandeza de este club. Sabemos que conocer nuestra historia nos permite consolidar el presente, pero, por sobre todo, nos importa que en el futuro, Estudiantes Olavarría siga generando esas sensaciones que sólo infunden los equipos especiales: PASIÓN, RESPETO y ADMIRACIÓN.

Estás invitado a formar parte de esta aventura, porque siempre hay lugar para otro bataraz. Así hemos construido el club, así hacemos historia, porque esto es Estudiantes: vos lo hacés grande.


El coliseo bataraz

Nombre: Maxigimnasio.
Ubicación: Parque Carlos Guerrero, Club Atlético Estudiantes.
Domicilio: Av. Del Valle y Lavalle, B7400JUN, Olavarría, Argentina.
Propietario: Club Atlético Estudiantes Olavarría.
Inauguración: 1982.
Capacidad: 7.500 espectadores.

Palmarés

Los héroes de la 99/00, una obra maestra de Sergio Hernández.


Títulos (sólo se muestran competencias oficiales)
Liga Nacional A 1999/2000
Liga Nacional A 2000/2001
Copa de Campeones 2000
Liga Sudamericana 2000
Torneo Panamericano de Clubes 2000
Torneo Top 4 2002
Torneo Federal 2013/2014
Torneo Provincial de Clubes 2009/2010
Liga Nacional Junior (Campeonato Argentino Juvenil) 1999



El primer grito nacional. Una postal de los campeones de la Junior '99.


Subcampeonatos
Liga Nacional A 2001/2002
Torneo Nacional de Ascenso 1995/1996


No sólo de copas está hecha la gloria

Algunas de las victorias más trascendentes del club están representadas por logros orgánicos, humanos y estructurales, no siempre descriptibles mediante estadísticas deportivas, aunque difícilmente se les pueda disociar del éxito que estos promueven, facilitan o adquieren en el campo de juego.

DEL PARQUE AL FIRMAMENTO



El CAE cuenta con un lugar inamovible en la historia por ser el primer club argentino en depositar un jugador en la NBA. “El Colo”, Rubén Wolkowyski, logró, en Septiembre de 2000, inaugurar la “invasión” rioplatense en la mejor liga del planeta. El pívot campeón con El Bata en la temporada 1999/2000, aún festejaba el único título de su carrera en Argentina, y se preparaba para el desafío de enfrentar un año plagado de competencias internacionales con nuestra camiseta, cuando su agente le dijo “Rubén, alguien vio tus videos jugando para Estudiantes y te quiere en su equipo”. La sorpresa fue mayúscula cuando supo que su pretendiente era Seattle Supersonics, una histórica franquicia NBA. A todos los bataraces nos enorgulleció ver al chaqueño vistiendo la 45 del conjunto verdolaga, sin embargo, sabíamos que la puerta abierta nos dejaba sin un baluarte del quinteto titular con el que esperábamos refrendar la calidad de nuestro plantel en la temporada que se avecinaba. La leyenda contará que ni semejante baja causó mella en el espíritu ganador de un grupo que, aún cambiando nombres, fue toro en su rodeo y torazo en rodeo ajeno, como enuncia el gaucho Martín Fierro.




EL PADRE DE LA CRIATURA



Es menester destacar y reconocer que, además de los atletas, de la gente, de los directivos, los colaboradores y tantos allegados sifgnificativos, hubo quien representó el eslabón que conectó las distintas partes de la gesta estudiantil. El siguiente hito en la lista, por lo tanto, lo reservamos para el entrenador más exitoso de nuestro país: Sergio Santos Hernández. “El Oveja” fue el gran responsable de convertir el sueño –para muchos, inverosímil- de transformar a un club “nuevo” en el básquet grande, en el más grande del nuevo básquet. Sergio hizo de la aspiración romántica de todo hincha, una realidad grabada a fuego en la épica del deporte argentino. En cuatro temporadas defendiendo la camiseta albinegra, el DT pasó de ser una promesa a convertirse en un líder indiscutido. Su capacidad condujo a un equipo novel, con apenas dos –frustrantes- temporadas en la élite, a “molestar” en los playoff de su tercer campeonato de Liga. En la 98/99, Hernández le dijo al mundo del básquetbol que Estudiantes ya no volvería a pasar desapercibido, y armó la escuadra con la cual se logró el primer título en la LNB 99/00. Oveja reclutó, entre otros, a un Wolkowyski que venía vapuleado por los especialistas, que lo consideraban con poco temple en los momentos difíciles. Gracias a esta acción, el deportista obtuvo la confianza para apropiarse del poste bajo y se hizo dueño de la pelota en las finales por el título, esas mismas que lo pusieron en la consideración de la NBA. Probablemente, Sergio Santos dirá que él no lo hizo, pero el propio Colorado le ha dado crédito al coach en su despegue profesional, que no sólo colocó su nombre en una pesada camiseta internacional, sino que sirvió para asegurar su plaza en lo que poco después comenzaríamos a llamar la “Generación Dorada” del baloncesto de selección, mediante el cual obtuvimos, ya no como equipo, sino como nación, un subcampeonato mundial y dos medallas olímpicas, entre muchos galardones trascendentes.



Hernández supo acumular valiosos lauros en su haber –seis oficiales en su paso por el CAE-, y ello lo posicionó como un referente de la disciplina, logrando cimentar una imponente carrera internacional, donde no sólo destaca su trayectoria en clubes importantes fuera del país, sino también el mérito que probablemente más le enorgullece: orientar tácticamente a la Selección Nacional de Básquetbol, a la cual actualmente conduce, en lo que representa su segundo ciclo al mando de la albiceleste (y pensar que todo comenzó en el parquet del Maxigimnasio…).

FÚTBOL, PASIÓN ALBINEGRA



Estudiantes se ha popularizado, principalmente, a través de disciplinas como el básquetbol y el fútbol. En la primera de estas asignaturas ha alcanzado instalar su nombre en los más importantes certámenes del continente americano, ganando los torneos con mayor jerarquía de la región. Además, es un referente nacional de buen juego, desarrollo pedagógico deportivo y aptitud organizativa. En la actualidad, militando en la segunda división del básquet profesional argentino, pasea su prestigio por todo el país con un potencial de crecimiento enorme, ilusionando -por motivos reales- con su pronto retorno a la élite del deporte de la República Argentina. Sin embargo, fue el futbolístico el primer rubro en el cual este club causó el impacto necesario para captar multitudes y el interés de los medios de comunicación.


Los cimientos del orgullo

En el inicio mismo de la década de 1980, el primer equipo de Estudiantes alcanzó las finales del Torneo Regional, cuyo ganador accedería a la Primera División argentina. El elenco bataraz alcanzó dicha instancia tras coronarse ganador de la fase provincial del campeonato, pero, en la definición, la suerte le fue adversa, muchos factores se combinaron para que debiera afrontar los play-off con una alineación alternativa -dominada por jugadores juveniles-, y el ascenso, en conclusión, quedó en manos de su verdugo. No obstante, este antecedente inolvidable sembró la semilla que hoy cultivan los deportistas albinegros, quienes recientemente cesaron su participación en el Torneo Federal C, tercera categoría de los campeonatos bajo conducción del Consejo Federal de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). El gran desempeño de este equipo en la instancia nacional (Torneo del Interior, Argentino C o Federal C, según se le conoció al campeonato al paso del tiempo), le ha significado revalidar su intervención en el certamen temporada tras temporada durante casi una década, logrando erigirse como un referente zonal de la categoría.


El emblemático equipo del '80, con la camiseta alternativa de color rojo.


Memorias de un tiempo legendario

A dos goles de la gloria
El fútbol olavarriense ha sido referente zonal por décadas. Con históricos representantes en Torneos Nacionales, Regionales, Argentinos A, B, C, y los actuales Federales, nuestra ciudad supo grabar su nombre y cosechar momentos inolvidables en los anales de este deporte. En tierras del Parque Guerrero, de hecho, se gestó el primer conjunto cuyo desempeño condujo a la posibilidad real de competir en la Primera División del fútbol vernáculo. Estudiantes se consagró ganador invicto en la etapa provincial del Regional 1980. Como el mejor equipo bonaerense, obtuvo el pase a la definición mano a mano por el ascenso tras 14 juegos, con 10 triunfos y 4 empates. Sin embargo, la suerte le sería esquiva, primero, en la final de la ronda de ganadores, donde cayó ante Cipoletti de Río Negro por un global de 3 a 2, para luego correr con la misma fortuna en el repechaje, esta vez cediendo la victoria en manos de Andino de La Rioja. El sueño albinegro se desvaneció tempranamente –al menos si consideramos el rendimiento colectivo del plantel-, pero el orgullo del hincha permaneció intacto, la localía, inexpugnable (pues las únicas –dos- derrotas de la temporada fueron en condición de visitante), y la entrega del equipo se ganó merecidamente el bronce por el que se le recuerda con tanta emoción.



Al tope de la ruleta

Al margen de la epopeya estudiantil en tiempos de los extintos torneos regionales, el prestigio que porta esta camiseta trasciende la bonanza de dicho proceso, pues, Estudiantes –con 36 títulos en su haber- es el máximo ganador de la Liga de Fútbol de Olavarría (LFO), lo que le ha valido clasificar en gran cantidad de oportunidades a los Torneos del Interior, Argentino C y Federal C, según la denominación que la quinta división del fútbol argentino fue adoptando conforme cambiaron las modalidades de competencia. Sin lugar a duda, tal circunstancia le convierte en un permanente candidato a dar el salto hacia un estrato superior de la disciplina, por lo que año tras año, en tanto rueda la pelota, la ilusión vuelve a enfocarse en llagar aún más lejos. Mientras la meta respete al corazón, no habrá resultado que defraude al pueblo bataraz.



Palmarés

Campeón de la división bonaerense del Torneo Regional 1980
Finalista absoluto del Torneo Regional 1980 (clasificatorio al Nacional de Primera División)
36 veces Campeón del Torneo de Primera División de la LFO (récord)

Una invitación al futuro

El Departamento de Fútbol de Club Estudiantes ha establecido recientemente las bases de su nuevo proyecto integral, en cual describe la dinámica operativa de la disciplina en sus distintos niveles y responsabilidades. Esencialmente, el área congrega a deportistas desde la etapa infantil recreativa, comprendida entre los 5 y los 11 años de edad, hasta la conformación de las categorías superiores (Primera División y Reserva), cuyos cupos son habitados por jugadores promovidos desde el estrato intermedio, las instancias formativas, que reúnen a jugadores de entre 12 y 18 años.

Cada una de las escalas mencionadas posee características distintivas. En la Escuela de Fútbol, se estimula el juego libre, para que el refuerzo lúdico facilite la progresiva apropiación de aspectos esenciales del deporte, como la técnica, las tácticas y las reglas. Al evolucionar en la práctica y acumular tiempo de experiencia, el niño asimila la elaboración estratégica del juego, comprende y se ajusta al reglamento, dando espacio al desarrollo de habilidades aplicadas. Conforme crece, el deportista no sólo avanza categorías, sino que, además, forja su rol como un atleta más completo, que interactúa con fluidez, se nutre de las relaciones sociales, reconoce la utilidad del club en su vida cotidiana, construye un genuino sentido de pertenencia para con la institución a la que representa, respeta a sus pares de otras disciplinas y se robustece merced a sus aportes, incorporando, a su vez, objetivos personales y deportivos superiores. El joven, en consecuencia, hace espejo en los jugadores del plantel mayor, al que aspira integrar alguna vez, y comprende, por sobre todas las cosas, que Estudiantes le ha brindado las herramientas necesarias para convertirle en una persona capaz de proyectar la filosofía del modelo en el que ha crecido hacia cualquier aspecto de su existencia, independientemente de que alcance o carezca de la oportunidad de convertirse en un futbolista profesional, sea en el CAE o en otra organización -logrando así llegar a la adultez con el respaldo de una formación que excede el mero ejercicio de una ocupación vinculada al deporte-.



Formando deportistas integrales

Como todo trabajo destinado a sostener la eficiencia de un proceso exitoso a lo largo del tiempo, en este proyecto, Estudiantes se ocupa de consolidar la fortaleza de sus bases. En tal sentido, la coordinación del Departamento de Fútbol se dedica a asegurar que los doscientos niños que conforman el nivel de fútbol infantil se encuentren bajo la tutela de un cuerpo de entrenadores y asistentes sumamente competentes, cuya distribución responde al siguiente esquema:

- Iniciación Deportiva (de 4 a 7 años): cuatro profesores y sendos ayudantes.
- Grupo intermedio (de 8 a 10 años): tres entrenadores y ayudantes para cada uno de ellos.
- Nivel de perfeccionamiento técnico y precompetencia: tres profesores + asistentes.

En el siguiente nivel, en cambio, se inician los compromisos de competencia juvenil, en el cual se insertan todas las categorías que disputan los torneos de divisiones formativas de la Liga de Fútbol de Olavarría, además de las copas y campeonatos especiales que integran el calendario anual del deporte para jugadores de entre 13 y 19 años de edad. El personal ocupado en la orientación de los atletas de este grupo se halla distribuido de este modo:

- 9na y 10ma División: 45 jugadores de 13 y 14 años, bajo las órdenes de un Director Técnico, preparadores físicos, y un entrenador de arqueros.
- 7ma y 8va División: 60 deportistas de 15 y 16 años de edad, coordinados por cuerpos técnicos integrales, ajustados al desarrollo físico de jugadores adolescentes.
- 6ta División y Reserva: 40 jugadores, de entre 17 y 19 años, quienes trabajan con la dinámica propia de los plateles superiores, y bajo las indicaciones del mismo cuerpo de entrenadores del conjunto de Primera División, para garantizar el correcto acoplamiento de los futbolistas juveniles al equipo de alta competencia –sea en la liga local o en el Torneo Federal-.

Cabe mencionar que parte de los aspectos esenciales del desarrollo eficiente de los atletas de divisiones formativas consiste en garantizarles una alimentación saludable. Por tal motivo, desde hace al menos tres años, el Coordinador del Departamento de Fútbol Menor del Club Estudiantes, en combinación con el Grupo de Apoyo de Padres, conduce el servicio denominado Merendero, que provee un refrigerio vespertino a cada uno de los 140 jugadores que asisten al recinto de lunes a viernes, tras la finalización de sus prácticas futbolísticas. Este es uno de tantos elementos tangibles de un sistema de contención merced al cual este proyecto adquiere un valor agregado, haciendo del ente albinegro el dueño de una iniciativa que excede ampliamente la llana finalidad de “jugar a la pelota”.

Finalmente, es menester recordar que el CAE, dada su experiencia durante los últimos años, implementa un plan que le permite trabajar con anticipación al desafío de afrontar una potencial doble competencia (Primera División local y Torneo Federal), lo que exige la puesta en consideración de un mayor número de futbolistas juveniles para respaldar ambas formaciones. De hecho, desde 2011 a 2015, inclusive, el equipo que disputa los torneos de la Liga de Fútbol de Olavarría, obtuvo el título de campeón en cada año de competencia, lo que no sólo habilitó al club a jugar el Federal C de todas estas temporadas, sino que, naturalmente, también propició que muchos jóvenes se desarrollen con el estímulo de progresar para intervenir en un certamen nacional. Otro detalle que refrenda las oportunidades que se abren cuando existe un proyecto enraizado en la institución, es que algunos jugadores miembros de la alineación titular del equipo profesional fueron promovidos desde las categorías formativas cuando la vigente era de éxitos apenas comenzaba, circunstancia que da muestras evidentes de la eficiencia del proceso y de la conveniencia de su continuidad.



Confiamos en nuestros entrenadores, contamos con nuestros directivos, nos apoyamos en nuestra gente, y de algo estamos seguros: el compromiso y la calidad humana de un atleta le abrirán más puertas que la habilidad por la que se le envía al campo.

DESCUBRIMOS TALENTOS. FORJAMOS PROFESIONALES. GARANTIZAMOS GUERREROS.


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